La evaluación de la persona mayor en una guardia suele tardar más y requiere más pruebas de diagnóstico, ya que muchos no presentan signos y síntomas típicos de las enfermedades prevalentes. 

Es por ello que es necesario capacitar al personal estable de guardias generales para facilitar la atención de las personas mayores y de esta manera evitar diagnósticos erróneos, con tratamientos equivocados y largas permanencias en salas de guardia.